El Perú desde la intimidad

nuestro regreso debe ser el deseo de verte libre de esa tarea de las cuatro semanales que deben ser tu constante preocupación. Estoy seguro que al empuñar la pluma, muchas veces se te habrá venido a la memoria aquello que dijo el conde de Santandero respecto a la necesidad en que estaba de escribirle a la condesa. Ten un poco de paciencia, que pronto te verás libre de esa tarea. Vamos a ver si para el 24 del mes entrante me tienes por allá. No lo creo imposible; por el contrario me parece lo más probable y natural. De salud sigo perfectamente. Ayer y hoy hemos tenido un tiempo que me agrada y con el que me siento muy bien pues se parece algo al invierno de Lima; el cielo nublado, sin viento y una temperatura de 17 grados que es muy suave. El jueves comimos en casa de Viollier, en la punta del cerro Alegre, Elías y señora, Correa y yo. No hubo más gente de la calle. Después de la comida jugamos al muerto con los tres muchachos y a cerca de las once nos retiramos. La noche estaba clara, tibia y muy agradable. Esto es cuanto tengo que decirte y no se me ocurre nada, ni siquiera una mentira para llenar las cuatro carillas de este pliego. Desde la semana entrante rige el nuevo itinerario de los vapores, según el cual queda suprimido el de los miércoles; así es que hoy me despido hasta el sábado. Voy a escribirle a mi tía Panchita. Recuerdos a los suegros y compañía, cariños a los pollos y muchos abrazos para ti. Tu C. N ° 197 Por G.R. Valparaíso, sábado 29 de setiembre/1883 Mi querida Teresa: El lunes recibí tus cartas del 14 y 15 y ayer las del 18 y 19. Desde el sábado pasado no ha ocurrido por acá otra novedad digna de contarse que el viaje a Arica del ministro americano Mr. Logan, quien se embarcó en el vapor del miércoles, sin que nada se hubiera dicho antes de 457

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