El Perú desde la intimidad

Me alegro muchísimo de los progresos que está haciendo en sus estudios la señorita María y dile que le agradezco las buenas ausencias que hace de mí y que espero que cuando yo esté por allá no habrá motivo para que se retracte de lo que dijo. El pobre don Mariano Álvarez está muy alarmado e inquieto por las noticias que ha traído el último vapor de la salud del señor Tordoya. Su mujer le ha hablado de su enfermedad, pero teme que le oculte algo su gravedad; pues en los diarios ha visto que el 28 de julio Su Ilustrísima había recibido el viático. Tú sabes que ese señor es íntimo y muy antiguo amigo de don Mariano y como padre de su señora, a quien conocía desde niña pequeña y aun creo que había cuidado de su educación y todo como su tutor. Viniendo a otra cosa, veo que el partido que has tomado respecto al retrato que hace tiempo te he pedido ha sido hacerte la sueca y no darte por entendida del asunto. Mientras tanto yo accedí, si no gustoso, al menos resignado a hacerme fotografiar, porque así me lo pediste, y a enviarte mi mono. Ya lo verás. Yoyó debe haber quedado muy destruido y flaco, cuida que se alimente bien, pero que no vaya a empacharse. ¿Cómo le va a mi amada suegra con el invierno? Y mi suegro, ¿cómo está de su reumatismo? ¿Qué es de Manuel? Recuerdos a todos. Te abraza Tu C. *** N° 173 Por G.R. Chillán, domingo 12 de agosto/1883 Mi querida Teresa: Estoy bien de salud y el martes me marcho de aquí. 420

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