El Perú desde la intimidad

hemos llegado al principio del fin. Ya es tiempo de acabar. Es probable que antes de mucho se instale el Regenerador en Lima y supongo que entonces no habrá inconveniente para que a nosotros se nos ponga en libertad. Mientras tanto sigo bueno y sano y paseándome casi sin descanso dentro de mis habitaciones para calentar los pies. No es posible permanecer aquí sentado algún tiempo sin que los pies se pongan helados, y de allí provienen las principales enfermedades que dominan en esta bendita tierra. Por eso no puedo consagrarme con constancia a nada; necesito estar de pie, andando y hasta marchando al trote. Ahora que estoy escribiendo tengo los pies envueltos en un pellejo de carnero, y cuando concluya voy a tener que dar algunos paseos en el cuarto para calentarlos, porque me levantaré teniéndolos bien fríos. Felizmente ya falta poco para que pase el frío. Este mes de agosto es de las heladas; pero concluido él viene la primavera y sube mucho la temperatura. El tiempo sigue bueno; pero ayer sopló un viento del sur bastante frío y desagradable. Hoy ha amanecido el día magnífico, no hay viento, el cielo sin una nube y el sol brillantísimo. He dormido espléndidamente; me acosté a las nueve y media; me dormí a las diez y media y recordé a las ocho. Y con esa noticia me despido hasta el miércoles. Te abraza Tu C. *** N° 168 Por Correo 509 Chillán, jueves 2 de agosto/1883 412

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