hacerse antes del verano, con uno o con otro; pues el estado de las cosas no puede durar y si la paz no llega a hacerse, el gobierno de Chile dará a la ocupación de nuestro territorio un carácter más normal y entonces también nos pondrá en libertad. Ya hemos pasado lo más y debemos tener paciencia para pasar lo menos. Confía en que de un modo u otro me tendrás por allá antes de mucho tiempo. En El Ferrocarril que recibimos ayer se publica un extracto del acta del Consejo de Ministros, que tuvo lugar en Huaraz para tratar de la tregua, que contiene la opinión de Montero y Álvarez y el protocolo de la conferencia entre este y Carrillo sobre el mismo asunto. Qué pobre, pequeño y hasta torpe aparece allí don Mariano y que lúcido papel representa el boliviano. Los incomprensibles caprichos de nuestro ministro, su insensata terquedad, hicieron mucho mal al gobierno y al país, y él mismo lo comprenderá ahora así y está expiando amargamente su falta, no tanto con el cautiverio, cuanto con las amarguras que devorará al conocer sus errores, el mal que ha causado con ellos y el desprestigio en que ha caído. También registra el mismo número del Ferrocarril un remitido del ñato Vial lo más insolente contra García Calderón, Montero y el país entero, pero que en ciertos puntos no deja de tener conceptos sensatos. Todavía no han concluido las interpelaciones en el Senado y hasta hoy nada se ha traslucido de lo que está pasando; al menos los diarios no han dicho una palabra sobre el particular. Ayer llovió algunas horas y no mucho; el resto del día tuvimos un tiempo magnífico. Hoy ha amanecido nublado y quizás llueva. Mi salud sin novedad, así como la de los compañeros. Quiera Dios que la de ustedes esté lo mismo. Hasta el domingo. Te abraza Tu M.C. 392
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