Si realmente ese santo señor con sus agüitas y grajeítas, según me dices, cura completamente al muchachito, no sé qué podrán decir los sabios aleópatas que le han tenido sufriendo más de ocho meses y que hasta llegaron a hacer que el muchachito tomara baños de mar. No hay que cantar victoria todavía y no estaré tranquilo sino cuando en tres o cuatro vapores sucesivos me digas que no ha vuelto a tener nada. Tu carta del 6 por G.R. no ha venido. Los frascos con los remedios que me mandas y que ha traído Murillo debo recibirlos pronto, pues he sabido que ya llegó a Santiago ese joven. Aquí no se dice nada de epidemia de viruelas. Es cierto que en días o semanas pasadas hubo bastantes casos; pero todos entre la gente del pueblo, que vive en condiciones poco higiénicas. Sin embargo tomaré los globulitos siguiendo las instrucciones que me das en tu carta. No creo absolutamente la noticia que te dio O’Phelan con referencia a Lavalle de que Novoa había telegrafiado para que pusiesen en libertad a todos los prisioneros. Si tal cosa hubiese sido cierta ya nos habrían puesto en libertad y en ese orden todo lo que se ha hecho ha sido mandar libre al Perú al Coronel Zeballos, a quien probablemente pidió la autoridad de Lima a solicitud de los del círculo de Iglesias. Al fin después de muchas promesas no cumplidas y de muchas diligencias ha conseguido Derteano que le permitan trasladarse a Santiago; él quería residir en Valparaíso, pero en el telegrama que recibió ayer de Santiago de un amigo que ha estado ocupado en el asunto, le dice que ha conseguido que se traslade a esa capital, y además se encarga que se vaya en el acto porque le interesa mucho. Esto último tiene, como es natural, muy curioso e inquieto a Derteano, y como anoche le comunicó el intendente que podía trasladarse a Santiago, hoy a la una y media parte para la capital. He amanecido con un poco de dolor de cabeza; con él recordé a la madrugada y ya ha disminuido notablemente. A Elías le ha pasado lo mismo y lo atribuimos a que ayer hicimos encender fuego en un brasero que tuvimos en nuestros cuartos hasta las diez de la noche con las puertas cerradas, y aun cuando el carbón estaba bien encendido, tal vez de eso dependa. 380
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx