Continúa el mal tiempo; el cielo cubierto, viento y lluvia por intervalos, pero no hace mucho frío. Decididamente ya estamos aclimatados aquí y por nada aceptaría el cambio a Concepción, mucho mejor ciudad, sin duda, pero muy húmeda y de mucho peor clima que ésta, como te dije en una de mis últimas. Pero nada se ha dicho de semejante traslación y no sé qué fundamento tendría don Jovino para decir que iba a tener lugar. Quizás él la recomendó y aquí no se ha tomado en cuenta la recomendación. Como verás por los diarios el fecundo Vicuña Mackenna ha iniciado en el Senado interpelaciones al ministerio por los asuntos referentes al Perú, y es realmente sensible que las sesiones en que se va a tratar del asunto sean secretas, pues si fueran públicas serían para nosotros de grandísimo interés. Veremos qué resulta de ello: probablemente las cosas quedarán como están y la política del gobierno, aprobada por la cámara, continuará como hasta aquí. No hemos tenido noticia alguna en estos dos días de Santiago ni de Valparaíso: probablemente no ha ocurrido nada que valiese la pena de ser comunicado. Luego recibiré tus cartas del 2, que estoy esperándolas con la inquietud de costumbre desde el domingo a la una del día en que recibí la del 29. Todavía no sabemos lo que haya resuelto el Congreso de Arequipa respecto a la paz, y no sé qué pueda hacer ese gobierno, sea lo que fuere lo que resuelva después del propósito revelado por el gobierno de Chile en el mensaje del presidente de llevar adelante lo de Iglesias. De todos modos es necesario que ese Congreso se declare abiertamente por la paz y que el gobierno tenga la resolución y la honradez de querer llegar a ella. Hasta mañana. Cariños a mis pollos y para la gallina. Tu M.C. *** 374
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