El Perú desde la intimidad

principia a molestarme un poco con motivo del frío es ese antiguo sabañón que tengo en el empeine del pie derecho, que me salió en Chile y que en los fuertes inviernos me fastidia algo. Tal vez conviene que estés en Chorrillos mientras haya garantías y seguridad; pero si queda muy solo no me parece prudente permanecer allí. Muchos recuerdos a los suegros y demás familia. Muchos cariños para mis muchachos y para ti. Tu M.C. *** N° 128 Por Correo Chillán, jueves 24 de mayo/1883 Mi querida Teresa: Bastante mortificado me tienen las noticias que me han traído tus cartas del 12, respecto a la enfermedad de Mañuco, pero como nada avanzaría hablando mucho sobre el particular, sino tal vez aumentar la mortificación en que tú también debes estar, y de la que me da idea la precipitación con que regresaste a Lima, me limito a decirte que hagas todo lo que creas conveniente; que veas a aquel capellán que te recomendó la madre Vicenta, 476 a la doctora, al brujo y a cuantas personas quieras. Tú tienes tanto interés como yo en la salud del muchachito, sufres más que yo con su enfermedad, tanto por estar viéndolo enfermo cuanto por la desconfianza que manifiestas en el acierto de las medidas que tomes, temiendo mi censura, como si yo hubiese alguna vez mostrado esa disposición a hallarlo todo malo o disparatado. No tengas esa desconfianza de tu propio juicio, que de fijo es más seguro que el de tu marido; procede como él te indique y cuenta con que aprobaré y ratificaré todos tus actos, medidas y tratados que firmes con cualquiera potencia amiga o enemiga. Ayer recibieron varios de los compañeros cartas de Santiago de Muro y O’Phelan; he visto una de este en la que dice que la autoridad les comunicó que habían sido pedidos por la de Lima y que quedaban en 354

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