El Perú desde la intimidad

De la enfermedad de Mañuco ya no quiero hablarte porque me fastidia mucho y me inquieta la duración que ha tenido hasta hoy, y nada avanzo manifestándote tan reiteradamente mi fastidio; porque no está en tu mano remediarlo, sino en la ciencia de los sabios médicos. Si después de algunos días en Chorrillos y del empleo del almizcle y valeriana no se mejora el muchachito ¿qué se hace? Desde luego lo más conveniente y aun indispensable será que con suavidad y con las indirectas, y echándome a mí la culpa, consultes a otro médico. El doctor comprenderá a poco que tú inicies tu deseo, y es probable que de él mismo salga la idea de tener una consulta con Odriozola. Hasta el día no se ha dicho con seguridad cuál es la causa del turuntuntún, y se han ensayado los remedios más opuestos sin ningún resultado. Se creyó que era reumatismo, se le trató como tal y no se obtuvo ningún resultado; después tomó el niño baños de mar y no le han hecho el menor bien; pero si lo que tiene hubiese sido reumatismo esos baños le habrían hecho gran mal. Se le aplica la escobilla eléctrica y tampoco mejora, ¿qué es, pues, eso? Seguramente la enfermedad es ligera y de poco cuidado; pero es una enfermedad, qué demonios, y hasta ahora ni siquiera se sabe a punto fijo en qué consiste. Repito que no vuelvo a hablar de este asunto, y confío que si lo hago será contestando la carta en que me anuncias su mejoría. Tu marido sigue bueno y sano; te lo estoy alimentando y cuidando con especial esmero para que lo recibas mejor de lo que salió de la calle de la Coca el 1° de agosto del año pasado. Hemos tenido muy buen tiempo excepto ayer que hubo temporal, aunque no muy fuerte; toda la noche sopló el viento y llovió; pero hoy ha cesado por completo y estamos gozando de una temperatura deliciosa. Recuerdos a todos, cariños a los pollos y a la gallina. Tu M.C. *** N° 105 Por Correo 461 Chillán, jueves 12 de abril/1883 318

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