Tu M.C. *** N° 103 Por Correo Chillán, lunes 9 de abril/1883 Mi querida Teresa: Ayer recibí tu carta del 27 por la casa; la que debes haberme escrito el 28 por el correo no ha llegado; tal vez la reciba hoy. Me ha sorprendido lo que me cuentas de Pelópidas, no tanto por la pasada que te jugó, cuanto por el hecho de arrendar rancho de 25 soles plata y de hallarse en situación de entrar en los gastos que exige pasar una temporada en Chorrillos. ¿Para qué se le daba cuenta y razón de lo que pensabas hacer o no hacer? ¿De dónde sacaba tanta confianza para esas inquisiciones y tanta majadería? No debes estar en Chorrillos sino el tiempo estrictamente preciso. Después de mayo eso debe estar muy solo y es expuesto vivir allí, estando además el rancho que has tomado en una calle en que no hay más que ese habitado; no es prudente pasar en él mucho tiempo. El viaje a Chorrillos debes tomarlo como una necesidad precisa y volverte a Lima tan pronto como quede satisfecha. ¿Con que Manuelito no ha mejorado nada? Entonces nos resignaremos, pues, a que el muchachito esté así toda la vida, porque si en seis o siete meses que lleva de enfermo no mejora, no veo razón para que mejore en seis o siete años. No sé si la acción del temperamento de Chorrillos será tan eficaz sobre el músculo o nervio enfermo que ello lo cure completamente. Esperemos con paciencia. Lo ocurrido en Ancón me ha horrorizado. Por Dios santo ¿qué idea se habrán formado aquellos huéspedes de nuestra mejor sociedad? En la peor jarana de Malambo no habría ocurrido cosa semejante. Siento mucho que Nicanor haya tomado parte tan principal en esos sucesos; pero por lo que tú me cuentas y por lo que le escriben a los compañeros, veo que la 316
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx