continuado. Hoy tenemos un tiempo magnífico; temperatura suave, cielo despejado, sol brillante y no hay viento. El viento es para mí lo más fastidioso de todo, y aquí soplan del Sur, del Norte y de todos los puntos cardinales. Voy a afeitarme y vestirme para ir a almorzar. A las doce y media más o menos recibiré tus cartas del 24, que las espero con la ansiedad de costumbre. Un besito a Pepillo, otro a Mañuco, otro a la suegra, memorias a todos; muchos recuerdos a las señoritas Carmen, Teresa y María y cariños para ti. Tu M.C. *** N° 102 Por G.R. Chillán, sábado 7 de abril/1883 Mi querida Teresa: Me anticipo a escribirte hoy porque mañana tengo que ir a la estación del ferrocarril a acompañar a don José Antonio y a don Juan Ignacio, que se marchan a Santiago en el tren expreso que parte a las nueve de la mañana. Don José Antonio está mejor, pero no bueno. El clima de Santiago y las mayores comodidades de que disfrutará allí contribuirán a sanarlo, tal vez, del todo. El pobre ha estado muy seriamente enfermo; ha tenido diversas y serias dolencias; su organismo está muy deteriorado, y lo que principalmente necesita es respirar el aire de su tierra y estar en el seno de su familia. Creo que no es difícil que una vez que se persuada el gobierno, como sucederá, porque el doctor Valderrama 458 que va a asistirle es el médico de Santa María y muy su amigo, de que su salud está tan quebrantada, se le ponga en libertad y regrese pronto al Perú. Tiene una conformidad y una resignación admirables y que me han llenado de estimación y afecto a su persona. Espero que sanará completamente y que antes de mucho estará al 314
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