y muy aficionado a esas cosas. Todo aquello de la semana magna y demás amenazas quedará reducido, cuando más, a que unos cuantos suscriban un acta adhiriéndose a Iglesias. No veo la necesidad que haya de plegarse a ese traidor y de fomentar la deserción y la anarquía, para manifestarse por la paz. Que se haga un acta pidiéndole al gobierno legítimo, al de Arequipa, exigiéndole que suscriba la paz con las condiciones que digan los chilenos, y así se llegará al mismo resultado. En fin, qué sé yo lo que más convenga. Lo que es a mí personalmente lo que me interesa es que se firme la paz aun cuando sea por el mismo demonio y volver a mi casa. Mientras tanto tomo baños de fierro, bebo la hedionda agua de potasa y como el amargo pan del destierro, que aquí lo hacen muy rico. Recuerdos a todos, cariños a los muchachos y para ti de tu M.C. *** N° 73 Por Correo Termas de Chillán, martes 13 de febrero/1883 Mi querida Teresa: Te repetiré lo que te digo en mi otra carta de hoy N° 72: estoy bueno y sano; tomé cinco baños de azufre, uno de vapor y en la actualidad estoy tomando los de fierro. Aquí no sé nada de lo que pasa en el mundo. Paso el tiempo conversando de cuando en cuando con Forero y García, estudiando mis lecciones de inglés y leyendo las obras de Bécquer, 430 un autor español muy delicado y notable del que no conocía nada. Sus cuentos, artículos sueltos y poesías están publicados en dos volúmenes que compré en [sic] y que guardo para que tú leas; estoy seguro que te gustará mucho y que te harán pasar momentos muy entretenidos. A las nueve y media o diez me meto a la cama; leo una media hora y después duermo como un bendito hasta las siete de la mañana, que entra el muchacho con el té. A las ocho me levanto; hago un bout de toilette y al 266
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