De todos modos, nuestro cautiverio no puede prolongarse por muchos meses. Recibí el pelito de Pepe; creo que es del color del de Maricucha; ha salido más de tu pinta por lo que tiene del pelo que de la mía; Mañuco y Carmen son los que se parecen al padre. Dile a Maricucha que siento mucho su mal de ojos; pero que espero a la fecha ya debe estar buena y bañándose nuevamente en el mar. A Mañuquito dile que cuide a Pepe, que él es su papá, y que lo debe cargar y sacar a la calle. Memorias a todo el mundo y cariños para los pollos y la gallina. Tu M.C. N° 67 Por Correo Chillán, domingo 4 de febrero/1883 Mi querida Teresa: Hoy a la una del día recibí tu carta del 24 por el correo, pero la de la misma fecha por G.R. todavía no ha llegado a mis manos a pesar de que, habiendo fondeado en Valparaíso el vapor que la trajo el viernes a la una y media de la tarde, hubo tiempo sobrado para que en el tren de la tarde de ese mismo día fuera a Santiago y continuara su camino llegando aquí por el tren de doce y cinco minutos del día. Probablemente la persona de aquí bajo cuya cubierta me manda G.R. mis cartas, ha pasado el día en el campo y por esa circunstancia no la he recibido. Ya tengo en mi bolsillo mi boleto de asiento en el coche para mi viaje a las termas. Es un boleto de ida y regreso, por el que he pagado diez y seis pesos, ocho por el viaje de ida y otros ocho por el de regreso, aparte de dos ochenta centavos por el transporte de la maleta. A las cuatro de la mañana vendrá el coche a buscarme a casa; se ha dicho que a las cuatro, pero probablemente la marcha no será hasta las cuatro y media o cinco. A esa hora, y aun antes, ya hay aquí tanta luz como en Lima a las siete de la mañana. A las tres llegamos a los baños, y como la costumbre es tomar uno de fierro templado a la llegada, la seguiré con mucho gusto; pues ese baño a más de servir para lavarse el polvo del camino, dicen que quita la fatiga del viaje, deja el cuerpo muy ligero, abre el apetito y produce muy buen 256
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