Mi querida Teresa: Hoy he amanecido casi completamente bueno de la cara; la pequeña hinchazón que queda en nada me molesta; apenas se nota y mañana habrá desaparecido por completo. Todavía no he recibido tu carta del 28; toda la correspondencia se ha demorado porque el vapor «Itata» que la ha traído llegó a Valparaíso con un día de retraso. Hoy te mando El Mercurio de Valparaíso desde el número correspondiente al 1° hasta el último que he recibido; por todos los correos te lo mandaré. Nada de particular ha ocurrido de ayer a hoy y no tengo material para llenar las cuatro caras de este pliego, ya que no apelo al tierno capítulo de los amores y a lamentarme de los rigores de la ausencia, puntos que algunos de mis compañeros tratan largamente en sendas cartas a sus adoradas esposas. Cierto es también que sus esposas siguen la misma cuerda y no son tan secarronas 395 como tú. Se acerca la hora de almorzar y de poner las cartas en el correo y esta es otra razón para concluir aquí despidiéndome hasta el jueves. Memorias a los suegros, cuñados, cuñadas, primas y demás parentela, cariños a los muchachos y muchos para ti. Tu M.C. *** N° 36 Por G.R. Chillán, miércoles 13 de diciembre 1882 Mi querida Teresa: El martes recibí tu carta del 29 y en este momento acabo de recibir la del 2 del presente. Siento mucho que se haya perdido la mía N° 21, que fue por el correo, 211
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