comiendo el amargo pan del destierro. Ninguna noticia tenemos de Santiago y ni aún sabemos, si real y positivamente se han reanudado las conferencias, ni nada de lo que se refiere a tan importante negocio. Lo que sea sonará, pero es preciso no formarse esperanzas, pues lo probable es que las cosas continúen en el estado en que se hallan por algún tiempo hasta que se presenten oportunidades más aparentes para determinar una solución, y una de esas oportunidades la ofrecerá pronto Bolivia, que ya ha resuelto no seguir en la situación anormal en que se halla y que entrará abiertamente en el camino de una solución inmediata. De todos modos, no nos envejeceremos aquí, es decir, no nos envejeceremos mucho más de lo que estamos. Algunos por el contrario se rejuvenecerán notablemente, como O’Phelan, que hasta ayer tenía sus barbas y bigote llenos de canas y hoy no tiene ni una y anda luciendo un mostacho y unas hermosas patillas negras como el ébano. Quien está muy aburrido y sufriendo de sus irregularidades de estómago es el pobre de don Juan Ignacio. Él vive en un departamento con Ribeyro y entre ambos no hay la uniformidad de gustos y de costumbres para congeniar, y eso contribuye al fastidio de don Juan Ignacio, quien estaba muy resignado y a veces hasta contento en Angol. Cuando vengan Correa y don José Antonio se distraerá más y su cautiverio le será más llevadero. De los que quedaron en Angol no tenemos noticias desde que salimos de allí; no sabemos si vienen o no vienen. Lavalle está aburridísimo y animado de un admirable espíritu de economía que trata de infundir en el ánimo de Aramburú, que es su compañero de habitación. Viven en un cuarto del hotel, Muro y O’Phelan viven juntos en otro y los gastos que hacen los cuatro en su alojamiento y manutención son de cuenta del gobierno. De ese modo no se arruinarán aun cuando el destierro dure mucho tiempo. Ayer fuimos Elías y yo a ver al intendente para comunicarle nuestro cambio de alojamiento y aprovechamos la oportunidad para preguntarle si él estaba autorizado para permitirnos ir a los baños de la cordillera. Nos contestó que ya había escrito a Santiago sobre el particular y que tan pronto como recibiera la contestación nos la comunicaría. La estación de baños comienza del 15 al 20 del presente y caso de que no 207
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