N° 17 Por correo Angol, domingo 5 de noviembre 1882 Mi querida Teresa: Acabo de recibir tu carta del 25 y por esta veo que por allá se abrigaban grandes esperanzas en la próxima celebración de la paz, esperanzas que bien pronto habrán quedado desvanecidas. Nada tengo que agregar ni quitar a lo que respecto a este asunto te he dicho en mis anteriores y pasemos a otra cosa. Ya no nos vamos el miércoles a Chillán, como te lo anuncié en mi carta de ayer N° 16. Con mejor acuerdo hemos resuelto esperar hasta el 21, porque hasta ese día tenemos pagada nuestra casa en esta, y entonces veremos lo que más nos conviene. Flores es el único que resueltamente se va el miércoles; así es que no vamos a ser sino cinco los habitantes de esta casa. Los de la casa grande tampoco se mueven de aquí. Los de la nueva remesa están todavía en Talca, y es probable que vengan a residir a Chillán. Te incluyo una carta de mi hermano Carlos para que procures cumplir con un encargo que me hace en ella de varios sombreros. Ahora que está Manuel en Guayaquil es buena ocasión para cumplir con ese encargo, y tan pronto como recibas el sombrero a que se refiere Carlos, mándaselo a Manuel y suplícale que de la misma forma y dimensiones compre, si es posible, y si no, mande hacer cuatro bien finos y te los remita, o mejor será que los remita directamente a Carlos, cuya dirección es: 26 Rue Beaujon París Diles a las niñitas que he recibido sus cartitas y que por el próximo correo se las contestaré. La salud sigue bien y con mucho gusto veo por tu carta que por allá ya quedaban todos buenos y que la gringa hasta se estaba bañando. Hoy no ha llovido. Hemos tenido un día bastante hermoso, sin frío, sin calor, sin viento y con sol. El almuerzo y la comida han estado menos malos que de costumbre y hemos tenido la satisfacción de recibir nuestras cartas de Lima, que es lo 183
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