tal epidemia, según tú me dijiste, no era muy alarmante, cuanto porque ya va a concluir la separación en que estamos, y el viaje que emprendas será a Lima, a no ser que, lo que no permita Dios, triunfaran los chilenos, que entonces veríamos lo que hacer de nuestras personas, según las circunstancias. Estoy bien de salud y espero que así me conservaré para hacer mi viaje a Piura. Quiera Dios que tú, mis hijos, Delfina y todos estén lo mismo por allá. Muchos cariños a mis pollos, recuerdos a Delfina y Leoncito y tú recibe un fuerte abrazo de tu marido. Candamo *** Campamento de Miraflores Diciembre 30/1880 Mi querida Teresa: Aquí me tienes llevando la vida de campamento desde el 25 del presente. Del batallón de los abogados al que yo pertenecía, eligieron, como te dije en mi anterior, a los doctores y demás gente decente y los agregaron al batallón de Ribeyro. El 25 se dio orden de marcha a todos los batallones que forman el primer cuerpo de ejército de la reserva, que manda Pedro Correa. A las seis de la tarde salimos por tren de Chorrillos y pasamos la noche en Miraflores. Al día siguiente por la mañana nos hicieron acampar en uno de los reductos cerca de ese pueblo, y por la tarde nos hicieron cambiar de campamento, dándonos por tal otro reducto más cerca del pueblo. Aquí permanecemos hasta hoy y creo que no cambiaremos hasta que concluya la función. En el reducto cerca del mar, que es el número uno, está el batallón que manda Lecca, 327 y los demás batallones ocupan los otros. 328 Mi batallón es todo compuesto de gente decente; muchas personas conocidas de Lima y muchos muchachos hijos de familias principales 144
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