hacer, fui a dar las gracias al jefe de la casa de aquí, no lo encontré y le dejé un recado con Rey; pero pocos momentos [sic] le vi en la calle y allí le di las gracias y aproveché de la oportunidad para pedirle que escribiera a su sucursal de Piura recomendándole a fin de que te sirvan en todo lo que se pueda [sic] ocurrir. Me ofreció hacerlo así y no dudo que lo habrá hecho, y con empeño, porque ese gringo es muy amable y bondadoso. Yo considero perfectamente asegurada la salud de Maricucha y de toda la familia; pues ya se ha pasado lo fuerte que era el tiempo de la aclimatación y no es natural que toda la vida se esté allí padeciendo del estómago. Una vez aclimatados entrará la reacción y principiará el engorde, cosa que para ti no es por cierto muy necesario. [roto] me levanto y paseo de la cama al baño, a las diez y media almuerzo y me acuesto a las diez y media u once. Estoy seguro que cuando estén todos ustedes de regreso van a gozar de una salud como nunca la habrán tenido. Dile a Delfina que se consuele con esa expectativa y que tenga paciencia; cuántas familias de Lima desearían estar en Piura. El gobierno no quiere consentir por ningún motivo que salga nadie, ni aun señoras, y ni siquiera da permiso para embarcarse en el Callao en los buques en que algunas familias han asegurado alojamientos para el caso de que se realice la expedición de Lima. En uno de esos buques tienen alojamiento tomado Marianita Barreda,269 doña Carmen, la viuda de Mendoza, la familia de Concha y otras varias que ahora no recuerdo. Me han asegurado que Piérola no da permiso para que se lleve a ese buque los víveres y útiles que necesitan tener allí los que han de ocuparlo, y que no consentirá que nadie se embarque. Me parece que llegado el caso desaparecerá todo ese rigor, que no sé qué objeto tiene, y que no podría sostenerse cuando realmente estuviese próximo el peligro. Si se realizará o no la tal expedición es cosa que nadie puede asegurar. Muchos creen que se realizará la paz por medio de la mediación; pero yo abrigo pocas esperanzas a ese respecto y teniendo en cuenta lo exagerado que deben ser las pretensiones de los chilenos y el estado de la opinión en Chile, temo mucho de que las conferencias de los diplomáticos no conduzcan a ningún resultado. Lo cierto es que estoy muy satisfecho de que estén ustedes por allá; pues si estuvieran aquí viviría en una mortal angustia, como le sucede al pobre 114
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