El Perú desde la intimidad

la noche a mi cuarto y al despertar, la soledad y el silencio de la casa me hacen sentir con más fuerza la separación de mi mujer y de mis hijos y todos los días juro no volver a separarme de ellos por ningún motivo. Pero dejemos de romanticismos y hablemos de cosas más prosaicas. José María se luce con su almuerzo y seguramente habría cometido una torpeza consintiendo en que [se] hubiera empleado en otra casa. Te remito una de las cuentas que me ha pasado por los gastos de casa y verás que no son excesivos. Todos los días de esta semana he comido en el Hotel Americano; el domingo lo hice en casa de los suegros y el sábado en la de Heeren con el ministro alemán, el español, doña Carmen, Teresita, Enrique y la señorita Amalita y la Mendoza. Hoy es el día de Dubois y allá iré. Si de hoy a mañana ocurre algo notable te escribiré otra carta que entregaré a Dubois para que la haga ir en la correspondencia de su casa, que un buque inglés lleva siempre a alcanzar el vapor al pasar por el Callao. A mis tres muchachitas y a mi Manolillo dales muchos besitos a mi nombre. A la Colorada y al Coco diles que lean mucho [roto] a la pelona que me encargue el juguete que quiera [roto] Delfina y mándale un fuerte abrazo a tu Candamo *** Lima, sábado 2 de octubre 1880 Mi querida Teresa: Ayer te escribí largamente y hoy vuelvo a hacerlo aun cuando nada nuevo ni interesante tengo que decirte, porque quiero aprovechar todas las ocasiones que se me presentan para ello y también como precaución para que no carezcas de noticias mías; pues si se pierde o retarda la carta que ayer mandé al correo recibirás ésta que va con la correspondencia de la legación inglesa. Te mando esas estampitas para que se las repartas a las niñitas; esta 112

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