El periodista y la tv

ingenuamente suponen que el video capta las noticias de la realidad sin imponer sus propias reglas. Por tal motivo, la labor de los editores es fundamental, ya que usan la continuidad de las imágenes para crear la ilusión de que el televidente está viendo la «realidad». En este sentido, hay una cuestión clave: los protagonistas de las noticias actúan o tienen que actuar como si la cámara no estuviera frente a ellos, es decir, se trata de una representación de la realidad sin que las personas estén actuando para los televidentes, para, en todo caso, dar la ilusión de que es la realidad misma. De esta manera, la edición sirve para intensificar un evento o revelar su complejidad, a través de una sucesión de planos y secuencias que permiten al televidente comprender el hecho del cual se está informando. La forma más sencilla de edición es cuando se combinan porciones del material grabado, cortando diferentes piezas registradas en video y colocándolas en el orden adecuado, para proponer una estructura coherente. Sin duda, mientras más esmero se ponga en el momento de registrar imágenes, menos complicada será la edición. Algunas veces la edición supone un recorte drástico del material registrado para hacer una versión definitiva del reportaje en un tiempo determinado. Esto sucede en la edición por corte o analógico, en la que se puede tener más de veinte minutos de grabación y solo unos segundos para contar la historia. La edición más difícil, pero que sin duda procura gran satisfacción, es aquella en la que se debe articular un reportaje sobre la base de muchas tomas. Esto permite desarrollar un producto no solo con riqueza visual e informativa, sino con un discurso sostenido e intensamente narrado, que es apreciado por los televidentes. Lo más común es que la edición se efectúe para solucionar problemas o corregir errores, así como para eliminar partes inservibles para ser reemplazadas por otras que tengan la calidad o reflejen idóneamente lo que se desea comunicar. Esto puede resultar bastante sencillo, es decir, solo cortar instantes o fragmentos en los que el entrevistado o el periodista comete un error y la historia se sigue sosteniendo porque lo cortado carece de relevancia. Sin embargo, una edición puede resultar muy difícil y complicada. Esto ocurre cuando las tomas no encajan entre sí o cuando hay diferentes sonidos de fondo o temperaturas de color. Asimismo, cuando no hay continuidad entre las secuencias y el campo de visión se halla alterado. 69

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