El Patito feo
y miraron a su alrededor por entre las hojas verdes. Su madre los dejaba hacer, pues el verde es bueno para la vista. -¡Qué grande es el mundo! -dijeron todos los pequeños. Ciertamente ahora tenían más espacio para moverse que en el interior de sus cascarones. -¿Se imaginan ustedes que esto es todo el mundo? -dijo la madre-. Pues el mundo se extiende hasta bastante más allá del jardín, por el campo del párroco, aunque en verdad yo nunca me he aventurado tan lejos. Pero, a propósito, ¿están ya todos ustedes? -La pata se levantó y miró alrededor-. No, por cierto que no están todos aún. Queda por abrir todavía el huevo más grande. ¿Cuánto tiempo tardará? -se preguntó, volviéndose a echar en el nido. -¡Hola! ¿Cómo va eso? -interrogó en ese instante una vieja pata que se había llegado de visita.
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