El Patito feo
El Patito Feo Hans Christian Andersen Era verano, y la región tenía su aspecto más amable del año. El trigo estaba dorado ya, la avena verde todavía.El heno había sido apilado en parvas sobre las fértiles praderas, por las que ambulaba la cigüeña con sus rojas patas, parloteando en egipcio, único idioma que su madre le había enseñado. En torno del campo y las praderas se veían grandes bosques, en cuyo centro había profundos lagos. Y en el lugar más asolado de la comarca
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