el Estadio de Matute. Era necesario definir qué equipo pasaba a la final contra el otro clasificado: Colombia. Hoy en día probablemente esa disputa se habría definido por penales, pero en 1975 Salinas era quien tenía la última palabra. El dirigente impuso su carácter al no ceder ante las solicitudes del seleccionado brasileño, que demandaba un tercer partido para marcar la diferencia. Salinas sostuvo que las bases del torneo especificaban que en caso de empate se tendría que realizar un sorteo. Así que apenas terminó el Perú-Brasil, Lito apuró el sorteo que se realizó en la sede de la ANFP. Para elegir la balota ganadora, Salinas trajo a alguien de su total confianza: «Voy por la última esperanza, voy a casa por Verónica, mi hija, ella va a sacar la balota» (Revista Ovación, 7 de octubre de 1975). Una versión ampliamente difundida dice que la balota ganadora había sido previamente puesta en hielo de manera que fuera fácilmente reconocible a la hora de extraerla. El sorteo terminó siendo favorable para el Perú. Aunque se había perdido ante Brasil y pasado a la final por sorteo, la algarabía estalló. La prensa, por supuesto, resaltaba la importancia de la coordinación de la CSF. Como recuerda un ex dirigente de la ANFP: ¿Usted considera que el papel de Lito Salinas fue positivo? Respuesta: Positivo, cien por ciento positivo. En esa época, fue la mejor época del fútbol peruano. ¿Por qué? Porque teníamos a un presidente que era muy vivo, muy astuto y muy simpático que era Lito Salinas. Entonces, él llego a ser durante 20 años el gerente de la Confederación (entrevista, 25 de setiembre de 2015). A nivel nacional, dos personajes fueron artífices de las coordinaciones fuera de la cancha. Augusto Moral, presidente del Sporting Cristal en 1964 y luego presidente de la ANFP entre 1968 y 1975, realizó las gestiones para contar con las participaciones de Cubillas, quien jugaba entonces en el Porto de Lisboa; de Percy Rojas, quien jugaba en el Independiente de Buenos Aires; y de Sotil, quien militaba en el Barcelona de España. Luego, Moral le confesaría a Pocho Rospigliosi que Velasco Alvarado le solicitó atender la gestión personalmente52. Fue así que Moral convenció al presidente del Porto para traer a Cubillas y realizó malabares económicos para cubrir su tarifa y resarcir al club por el préstamo del jugador. En el caso de Percy Rojas, aprovechó sus redes sociales: era amigo cercano de José Epelboim, dirigente del Independiente. Asimismo, hizo gestiones similares para traer a Hugo Sotil del Barcelona, y aunque no logró confirmar su participación, al final logro que asistiera al 97
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