El otro partido

Lito era una fuerza paralela al Estado que impulsó el fútbol profesional peruano en la década de 1970, cuando el gobierno militar abandonó el deporte profesional. Como recuerda un delegado de Alianza Lima, Salinas brindó todo su apoyo a Augusto Moral, Alfonso de Souza Ferreira y Lucho de Souza Ferreira, cuando encabezaron la ANFP durante la década de 1970 (entrevista, 15 de mayo de 2016). Todos estos personajes eran allegados de «Lito» y controlaban el balompié nacional: los jugadores, los torneos, los pasajes, las selecciones y los dirigentes. Sin embargo, Salinas también mantenía un trato cercano y personal con los demás dirigentes, incluso en aquellos momentos en que había enfrentamientos con los clubes de provincia y el presidente de la ANFP Augusto Moral. Por ejemplo, un ex dirigente del Juan Aurich de Chiclayo señaló que Salinas fue su consejero: «era un tipo de una muñeca increíble, y muñeca para bien. A veces me encontraba con él y [me decía] “vamos a la oficina a conversar”. Su oficina quedaba frente a la Asociación, en el mismo Estadio Nacional»51. En suma, era un dirigente tradicional, acostumbrado a resolver los problemas del fútbol peruano a través de sus redes y círculos cercanos de colegas y amigos. Por otro lado, su presencia en la CSF daba confianza a los equipos peruanos, pues había una sensación de protección, de que Lito iba a pelear por los intereses de los equipos peruanos. Un episodio ocurrió el 14 de febrero de 1973, cuando Universitario se enfrentó al Olimpia de Paraguay por la Copa Libertadores. El juez del partido Mario Canessa falló a favor de un gol de Universitario producto de una jugada no autorizada, iniciada por Héctor Bailetti. Aunque el caso fue cuestionado, días después Salinas respaldo al árbitro y sentenció: «ese problema quedó totalmente solucionado. Canessa es un buen juez al que le faltó personalidad» (La Crónica, 19 de febrero de 1973). Durante su presidencia, el club Universitario de Deportes destacó en la Copa Libertadores de 1967 y en 1972 se convirtió en el primer club peruano finalista de este torneo. Pero fue durante la Copa América de 1975 que Salinas realizaría una de sus más memorables intervenciones. En el torneo, el Perú integró el Grupo B con Chile y Bolivia, y logró clasificarse a semifinales, instancia en la que chocó contra Brasil. La selección triunfó 3-1 ante los brasileños en el Mineirão de Belo Horizonte, pero luego cayó 2-0 en el partido de vuelta en el Estadio de Matute. Era necesario definir qué equipo pasaba a la final contra el otro clasificado: Colombia. 96

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