El otro partido

Interpreto este decreto ley como el reconocimiento a los futbolistas como profesionales, y por tanto con derecho a los beneficios respectivos. Con la participación que tendremos en la dirección de los clubes y en la asociación [ANFP], ahora podremos conocer directamente el estado financiero de los clubes y así no seremos engañados más (…). Ningún otro gobierno hizo algo así por nosotros, por lo que ahora lo lindo será la unión total de los futbolistas profesionales (La Crónica, 14 de agosto de 1975). Como puede verse, el pacto de caballeros estaba amenazado por el gobierno militar reformista, por el periodismo, por los jugadores. No obstante, los viejos dirigentes encontrarán refugio en una coyuntura importantísima: la organización de la selección para la Copa América 1975. 4. LA RESISTENCIA DE LOS CABALLEROS En 1975, el gobierno de Velasco Alvarado atravesó un proceso de debilitamiento que culminó el 29 de agosto del mismo año con el golpe de Estado dirigido por el general Morales Bermúdez. En este contexto, el gobierno no pudo respaldar al seleccionado nacional como sí hizo en torneos anteriores. A pesar de ello, un grupo de experimentados dirigentes logró que el Perú se hiciera con la Copa América 1975 (llevada a cabo del 17 de julio al 28 de octubre). Los dirigentes de la ANFP cumplieron el importante rol de mantener la competitividad de la selección, en medio de un escenario político incierto y con reducido apoyo estatal. Fueron dos las escalas en las que las dirigencias adquirieron relevancia: la regional y la nacional. A nivel regional, el papel de Teófilo «Lito» Salinas Fuller como presidente de la CSF fue decisivo no solo porque intervino cuando fue necesario para apoyar a la selección, sino porque su presencia en el ámbito internacional revaloró simbólicamente al fútbol profesional peruano. Salinas comenzó su carrera como dirigente deportivo en el Alianza Lima y luego fue presidente de la FPF (1962-1964). Ya en 1966 se convirtió en presidente de la CSF, cargo que ocupó por veinte largos años. Caracterizado como «uno de los más hábiles dirigentes del fútbol continental»50, Salinas desarrolló una carrera ascendente gracias a su relación con João Havelange, a quien ayudó a convertirse en presidente de la FIFA, al desplazar al inglés Stanley Rous (1961-1974). Havelange, deportista brasileño y dirigente de la Confederación Brasileña de Deportes (CBD) y de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) en la 94

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