SIMA, José Gálvez y Alianza Lima son ejemplo de ello—. De hecho, el equipo blanquiazul es protagonista de uno de los episodios más interesantes de la relación entre mecenas y clubes: la cesión del terreno sobre el que se construiría el estadio Alejandro Villanueva, «Matute», sede del club. En junio de 1972, Velasco Alvarado promulgó el decreto ley 19434, mediante el cual el Estado adjudicó en propiedad un terreno de 39 475.38 m2 al Club Alianza Lima38. De esta manera, el club podría poner el terreno como garantía para acceder a un préstamo bancario y finalizar la construcción del estadio. Según un ex dirigente de Alianza Lima que fue testigo del proceso, la adjudicación fue tratada personalmente por Velasco Alvarado. La mujer de Velasco me dice «quiero pedirte un favor con el Alianza si tú pudieras», se trataba de una actividad social en Mendoza Merino. «Mira —le dije —, en todo caso, por qué no conversamos esto en el propio estadio, hagamos un desayuno». Entonces me dijo «Juan se va a morir de celos porque él es hincha a muerte de Alianza y cuando sepa que he estado acá se muere». Entonces pidieron un walkie-talkie y le dijo: «Juan, no sabes en dónde estoy» y le contó lo de la Alianza, lo de los jugadores, por aquí, por allá, y me dijo «Juan quiere venir el viernes». Y vino Velasco, y ahí llevamos la maqueta [del estadio]. La pusimos en las mesas, invitamos al directorio del Banco de la Nación, con el general Solari a la cabeza, y le dije «el presidente ha pedido que ustedes estén». [Fue] el directorio completo del banco. Bueno, y aquí está la maqueta «¿y cuándo inauguro esto?» [preguntó Velasco]. «Bueno, en unos 40 años, le hemos pedido al Banco de la Nación y nos ha dicho que no». «¡¿Cómo?!», se volteó y yo nunca he visto… yo nunca he imaginado a un cadete, a un sargento, como gritó Velasco al presidente del banco, «¡Por eso el país está así!, ¡insensibles, un club del pueblo, si hubiera sido un club de ricos!». Les dijo de todo, oye, se solucionó el problema. «¡Hoy está aprobado el préstamo!» (entrevista, 10 de febrero de 2016). El pasaje sobre Alianza Lima revela la capacidad que tenían algunas dirigencias deportivas para moverse en distintas esferas, pero también que el patrimonialismo como práctica normalizada se encontraba interiorizado en el gobierno. El presidente es uno de los que subordina la cosa pública a la dinámica de favores a cambio de popularidad. Por eso algunos años después no resultaría complicado que el «pacto de caballeros» ingresara al sector público. Además de la dependencia del dúo dirigente-mecenas, un segundo eje del «pacto de caballeros» fue cerrar el acceso de nuevas figuras del deporte a la liga profesional, especialmente con los clubes y profesionales de 79
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