El otro partido

enemistad, dificultades, problemas. Era como un padre. Y todos cumplían, porque lo estimábamos tanto a él, como él a nosotros (Stein, 1986). Aunque parece evidente, es importante subrayar que el patrimonialismo, detrás de una relación afable y aparentemente horizontal, disfraza relaciones jerárquicas entre el patrón y los subordinados. Como comenta el jugador Bravo, la relación dirigente–jugadores se basa sobre el control de estos últimos y la licencia para que gocen de momentos de esparcimiento mediante la subvención económica que entrega el «señor». Esta relación, con el pasar de las décadas, resistirá al cambio y aún la encontraremos en 1970, en medio de múltiples cambios sociales, como veremos más adelante. La Liga Peruana de Foot-Ball tuvo una existencia de solo diez años y su debilidad residió en que representaba solo a los clubes de Lima, en un contexto de rápida expansión de este deporte. En 1917 varios clubes de la liga intentaron, sin éxito, formar la Asociación Nacional de Fútbol, con el fin de atraer a clubes del Callao y provincias. Según los promotores de esta iniciativa, había que preservar en manos de los clubes la dirección del fútbol nacional y evitar la intervención del Estado (Quiroz, 1998, p. 34). A inicios de 1922, las desavenencias arreciaron entre la Liga Peruana de Foot-Ball y la Liga Chalaca. Además, varios clubes que preferían que este deporte se mantuviera como una práctica amateur anunciaron la creación de la Asociación de Amateurs. De este modo, había tres asociaciones disputando el liderazgo del deporte. Al respecto, el libro publicado por la Federación Peruana de Fútbol (FPF) por su 75 aniversario describe esos años: «las organizaciones directrices de los clubes se han trabado en una lucha sin cuartel por el predominio futbolístico, concertando partidos y torneos entre sus afiliados (…) consiguiendo con su actitud dividir a la afición» (FPF, 1997, p. 64). En este contexto de división entre los clubes de Lima y el Callao, y por la necesidad de tener un solo organismo que lidere el desarrollo institucional del fútbol, surge la FPF. Esta se fundó el 23 de agosto de 1922, a través de la Federación Atlética y Deportiva del Perú, organismo creado en abril de 1920, bajo la presidencia de Alfredo Benavides Canseco, conocido impulsor de la práctica de los deportes y cuyas redes familiares lo vinculan con las élites oligárquicas del país, particularmente con Leguía y su entorno del Partido Civil, pero también con los dirigentes de los clubes de Lima y del Callao. 43

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