La primera generación de dirigentes deportivos pertenecía a las familias oligárquicas; eran llamados «honorables», «caballeros»11 o «señor de señores», y utilizaban sus vínculos familiares y sociales para obtener beneficios para sus clubes. Uno de ellos era Pedro de Osma y Pardo quien, al ejercer en simultáneo los cargos de presidente del Club Unión Cricket y de secretario general de la Municipalidad de Lima, utilizó sus vínculos personales para gestionar, en marzo de 1896, la cesión en uso de un terreno de propiedad del municipio al Club Unión Cricket, para convertirlo en el campo deportivo de Santa Beatriz. Este club se había fundado apenas tres años antes12, en 1893, y agrupaba a los hijos y parientes de las élites, educados en Inglaterra, en donde se volvieron aficionados a los deportes, en especial al fútbol. En 1897, el Unión Cricket era considerado el club de las «mejores familias de Lima», pues entre sus asociados estaban Pedro de Osma y Pardo, Carlos Gildemeister, Alejandro Garland, Ricardo Ortiz de Zevallos, Pedro Larrañaga, Rafael Benavides, entre otros. Los considerandos de la resolución en la que el consejo municipal de Lima concede el terreno, reproducidos en el libro de Alberto Cajas (1949, p. 30), justifican la decisión y señalan que era deber del municipio fomentar los ejercicios físicos recomendados para la juventud por los preceptos de la higiene y de la educación13, haciendo eco a los principios del cristianismo muscular ampliamente difundido por ese entonces en Inglaterra. Sin embargo, esta distinción entre espacios públicos y privados se remitiría únicamente al papel, pues el patrimonialismo se practicaba cotidianamente. En este episodio, por ejemplo, a pesar de que el club Unión Cricket ya poseía el campo de Santa Beatriz, continuó recibiendo mantenimiento del Estado. En efecto, Pedro de Osma y Pardo, desde su posición como funcionario, continuó solicitando y logrando que el Municipio de Lima realizara trabajos de mejora en la infraestructura del campo deportivo. Ya en los siguientes años, y desde los distintos cargos políticos y profesionales, siguió apoyando el desarrollo de los deportes. Fue presidente de la Cámara de Diputados (1902), fundador del diario La Prensa (1903), alcalde de Lima (1915-1916), presidente del emblemático Club Nacional (1921-1922) —considerado como el exclusivo espacio de socialización de la oligarquía y los dueños del Perú— (Cajas, 1949, p. 40). Otro dirigente deportivo de los primeros años y amigo cercano de Pedro de Osma y Pardo fue Luis Miró Quesada de la Guerra, hijo del dueño del diario El Comercio, el decano de la prensa peruana, fundado en 1839 y de 36
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