El otro partido

reelegidos repetidas veces en el gobierno del fútbol peruano. Pero ello también fue posible debido al apoyo de redes clientelares con los dirigentes emergentes de provincia. En ese sentido, la adecuación de los estatutos de la FPF a lo reglamentado por la FIFA sirvió para ordenar el fútbol peruano, pero también para establecer un gobierno sustentado en intercambios asimétricos de favores a cambio de votos. El sistema de reproducción del poder en el gobierno del fútbol mediante redes clientelares parece ser en el Perú reflejo de la transnacionalización de la forma de administración de la FIFA. De la misma manera, la autonomía ganada por la organización mundial y la incapacidad de los Estados-nación de fiscalizarla blindaron la forma de gobierno institucionalizada en la FPF. El orden que acompaña la «apropiación» de la FPF no transformó la situación de los clubes de fútbol ni la realidad del fútbol peruano en el país. Como hemos visto en este capítulo, los clubes y sus formas asociativas no salieron de la crisis ni del desorden de los años ochenta. Por su parte, los dirigentes de los noventa constituían un sector heterogéneo, más representativo del Perú plural y sin un claro proyecto político deportivo. Así pues, liderazgos fuertes en momentos particularmente críticos pudieron, con apoyo externo, construir una gobernabilidad deportiva sustentada en redes clientelares con clubes y ligas departamentales. En suma, se perpetuó una crisis crónica que alcanzó su expresión más tangible en la década siguiente, cuando los clubes cayeron en crisis de resultados, bancarrota económica y acusaciones de corrupción. Esta situación produjo la intervención del Estado, esta vez mediante la SUNAT e INDECOPI; pero esta es otra historia que también merece ser contada y sobre la cual volveremos en otra oportunidad. 208

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx