El otro partido

relega todos los detalles específicos a lo que especifique cada contrato, con lo cual se abre la ventana para que estos sean muy distintos. Específicamente, en relación con los beneficios del jugador, la ley reconoce que tendrán días de descanso, contingentes al acuerdo contratual; podrán participar de la explotación comercial de su imagen y/o de la que el club haga de esta, sin especificar derechos de propiedad sobre la imagen. También incluye la participación económica del jugador en sus transferencias hacia otros clubes pero, una vez más, sin especificar en qué porcentaje. Las impresiciones o ambigüedades en los regímenes laborales perjudican especialmente a los jugadores de los clubes menos populares, quienes son más vulnerables al incumplimiento de responsabilidades de sus empleadores. Es recién en 2001, cuando se creó la Agremiación de Futbolistas Profesionales del Perú (SAFAP), que las afectaciones que los «presupuesos servilletas» tenían sobre los jugadores comienzan a canalizarse a través de dicha institución. Esta fue reconocida por la FPF de Nicolás Delfino en enero de 2002 y cumplió un rol importante para atender denuncias. En ese sentido, una serie de alcances respecto a los derechos laborales del jugador peruano se dieron por la aparición de este gremio y no por la labor realizada por la FPF. Aparentemente el régimen FIFA es muy bueno para precluir grandes sumas de dinero en distintas escalas a nivel global, pero encuentra dificultades en reconocer con la misma velocidad los derechos de los jugadores. Esta crisis institucional de los clubes de fútbol estuvo presente durante toda la gestión de Nicolás Delfino. Arias Schreiber (2002) señala que durante esta gestión se logró ordenar la FPF y existieron mejorías en el fútbol peruano; sin embargo, los dirigentes se olvidaron de los clubes de fútbol que se encontraban desordenados, con dirigencias corruptas y poco representativas. Asimismo, indica que los clubes seguían controlados por camarillas familiares o pequeños grupos que no le rendián cuentas a nadie, y por ende, la FPF debía establecer reglas claras para el funcionamiento del campeonato nacional y la actuación de estas instituciones deportivas. Sin embargo, la FPF mantuvo una gran flexibilidad frente los equipos de Primera División para ordenarse en materia económica. Por ejemplo, entre noviembre y diciembre de 2002, la FPF dio las resoluciones 010 y 012 para dotar a los clubes de solidez institucional, para que, entre otros objetivos, estos lograran ordenar su situación financiera, su infraestructura deportiva y administrativa, y el trabajo de menores (Pulgar Vidal, 2015). 205

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx