El otro partido

sistema de fútbol internacional, y lucharon contra quienes querían arrebatárselos, sin medir las consecuencias. Como se ha ilustrado a lo largo del capítulo, durante esos años fue imposible formar una selección nacional consolidada, constante y bien entrenada. Por el contrario, los miembros de la Comisión Seleccionadora y los entrenadores cambiaban continuamente, de acuerdo con la coyuntura del momento. Nunca se evaluaron las implicancias de la descentralización del Campeonato Nacional para los clubes de fútbol y, por el contrario, se creó un torneo caótico con clubes en quiebra que ni siquiera podían juntar a once jugadores en la cancha. Por su parte, Lito Salinas no pudo conciliar con Havelange para mantener al Perú en una posición privilegiada a nivel internacional. En suma, nadie pudo poner orden en el desorden, que fue la constante. Las pugnas entre pequeños grupos eran más fuertes que la conciencia de un desarrollo sostenido del deporte rey. En la década siguiente, todo esto crearía la ventana de oportunidad —una coyuntura crítica— para que nuevos rostros ligados al sistema FIFA tomaran control o se apropiaran del fútbol, alejaran al Estado ineficiente y derrotaran definitivamente a las dirigencias tradicionales. Este tema es materia del siguiente capítulo. 165

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx