proyecto ajeno a seis días de un partido crucial tenía que estar destinado al fracaso. Las opiniones contrarias a este cambio no se hicieron esperar. Jugadores de la selección como Juan Carlos Oblitas y Rubén «Panadero» Díaz expresaron su malestar y advirtieron: «no se va a poder armar un nuevo equipo de la noche a la mañana» y «que es una de las más grandes injusticias»119. El propio Fausto Alvarado, representante de la ADFP y en ese momento presidente de la Comisión Seleccionadora, dejó su cargo tras haber respaldado el trabajo de Barack120. Contra todo pronóstico, la bicolor triunfó ante Venezuela por 4-1 en Lima. La potencia del triunfo hizo pensar que la clasificación estaba al alcance y que los errores se reducían únicamente a un mal manejo técnico. La creencia se afianzó con el triunfo en el penúltimo partido ante Argentina (1-1), también en Lima. La realidad, sin embargo, golpearía a la bicolor cuando empató (2-2) en el partido de vuelta ante Argentina, en Buenos Aires. El Perú tendría que disputar un repechaje ante Chile, en partidos de ida y vuelta, en los que perdimos 4-2 y 1-0, respectivamente. El sueño mundialista había terminado. La desorganización del fútbol que sobrevino después parece un mal sueño. Una pesadilla que duraría 36 años. 5. UNA PAZ INCIERTA: LA FRAGILIDAD DE LA NUEVA ORGANIZACIÓN DEL DEPORTE El primer gobierno de Alan García (1985-1990) inició su gestión sin clasificación al mundial. Al igual que el segundo gobierno de Fernando Belaunde (1980-1985), este no tuvo un proyecto político que incluyera los deportes y el fútbol. Por el contrario, en diciembre de 1985, el nuevo gobierno aprista anunció que recortaría a la cuarta parte el presupuesto destinado al IPD para 1986, a cambio de abrir una línea de crédito para subsanar cualquier eventualidad121. Con Alan García, un nuevo círculo personal de confianza asumió las dirigencias deportivas de la burocracia estatal. En la dirección del IPD, Rodolfo Cremer fue remplazado por Víctor Castagnola. Mientras tanto, en la federación, Vargas Hornes dejó su lugar a Oswaldo «Cachito» Ramírez, ex jugador de fútbol y ex dirigente de la primera agremiación de jugadores fundada en los años setenta. Así pues, era la primera vez que un exjugador asumía un cargo en la dirigencia nacional. 144
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx