1984» y llegar a 30 equipos106. En esta oportunidad los clubes cedieron, aunque la idea de ampliar el número de los que participarían en el Torneo Descentralizado se mantendría a lo largo de los años, sustentada en que mejoraría la participación de los clubes de provincia. 4. LA FALLIDA MEDIACIÓN DEL ESTADO EN EL CONFLICTO Para solucionar este nuevo impasse y poner paños fríos, el gobierno buscó calmar las tensiones entre la FPF y la ADFP mediante la promulgación de la nueva Ley General del Deporte (DL 328), en febrero de 1985107, pocos meses antes de culminar el segundo gobierno de Fernando Belaunde. Según esta ley, el Estado ya no podía nombrar a los presidentes de las federaciones deportivas mediante resolución suprema, como ocurría anteriormente, sino que estos tendrían que ser elegidos por una Asamblea de Bases constituida por los representantes de las ligas y las asociaciones de base. Además, de acuerdo con el decreto supremo 07-86-ED que aprobó el Reglamento de la Ley General del Deporte en 1986, son las Asambleas de Base las que de ahí en adelante tendrían la potestad de elegir a la junta directiva de cada federación. De este modo, el Estado trataba de superar la división histórica entre la FFP y la ADFP; aunque se realizaba el sueño de los «caballeros» de centralizar el liderazgo en la federación, quienes decidían los cargos directivos estaban en la asociación. Cabe añadir que la ley del deporte de 1985 derogó ocho decretos leyes promulgados durante la década anterior, especialmente los vinculados a la situación económica de los clubes y el régimen laboral de los trabajadores. Así pues, la nueva normativa introdujo cambios a la rectoría del fútbol profesional y al ejercicio de los clubes. Aunque el gobierno de Morales Bermúdez intentó consolidar la rectoría del fútbol profesional bajo la FPF, la iniciativa fue motivo del desgastante y constante asedio por parte de los clubes de provincias que no estaban de acuerdo. Por eso la nueva ley del deporte de 1985 buscó mejorar el vínculo entre la FPF y la asamblea de bases. Vale destacar que el Estatuto del Deporte Profesional de 1975108 planteaba las mismas disposiciones para las asociaciones profesionales. La diferencia radica en que mientras ese estatuto reconocía a las asociaciones como organizadoras de actividades profesionales, la nueva ley de 1985 y su reglamento de 1986 se refieren a federaciones. 137
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