incumplido por la asociación. El 1˚ de enero de 1983, Jaime Noriega, presidente del Sporting Cristal, declaró que las medidas adoptadas por la federación eran dictatoriales y agudizarían más la crisis del fútbol nacional. Señaló que, de producirse la desafiliación de los clubes, solicitarían a la FIFA que se reconociera oficialmente a la asociación como representante del Perú ante este organismo. Al respecto cabe añadir que Sporting Cristal es acaso el único club peruano que ha mostrado sostenibilidad económica a lo largo de su historia, debido a su vinculación con una empresa cervecera. Por ello fue uno de los más tempranos adherentes del modelo empresarial para el gobierno del fútbol. Su apoyo a la iniciativa de los clubes de provincias fue un indicador de que esta tendría, efectivamente, potencial de incrementar los ingresos de los clubes. Sin embargo, no todos los clubes tradicionales de Lima gozaban de las mismas condiciones para viajar por otras regiones del Perú y perder los ingresos por taquillas generados en Lima. La situación escaló. Moral, como presidente de la ADFP y exdirigente «celeste», amenazó con dejar de ofrecer partidos al público. En respuesta, el IPD, con Nagaro a la cabeza, continuó reclamando que los clubes devolvieran el sobreprecio por las entradas pagadas para ver el clásico, monto que ascendía aproximadamente a 12 millones de soles, y solicitaba también un embargo por 23 millones de soles a la ADFP103. En enero de 1983, la Contraloría General de la República intervino y dictaminó el embargo de las utilidades. La prensa condenó los hechos y señaló que los más perjudicados serían los clubes de provincia con bajos recursos104. Ante el desprestigio del IPD, el gobierno separó a Espantoso y Nagaro de los cargos y designó a Luis Vargas Hornes, un reconocido dirigente del Club Alianza Lima en la década de 1970, para la presidencia de la FPF, y al doctor Alberto Musso Vento para encabezar el IPD. En el caso de Vargas Hornes, el gobierno una vez más recurrió a conocidos, allegados y personas de su confianza. En 1983, dicho dirigente recibió una llamada de su amigo y primer ministro de gobierno Manuel Ulloa, quien lo invitó a almorzar con el diputado «Jano» Montoya —quien presidía la Comisión de Deportes—, con el ministro de Trabajo Alfonso Grados Bertoni y con el secretario de la Presidencia del Consejo de Ministros Jorge Trelles; todos ellos, en ese momento, miembros del partido de gobierno, Acción Popular. En esta conversación Ulloa resaltó que el gobierno «no podía estar de espaldas al sentir popular», frustrado con las continuas derrotas de la selección. Acto seguido le propuso a Vargas encabezar la FPF y este 135
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