hemos ganado al haberse logrado que la totalidad de los jugadores que actúan en el extranjero estén incorporados en la selección» (La Crónica, 11 de febrero de 1977). El general Morales Bermúdez formó parte de estos esfuerzos y realizó, además, otras acciones para apoyar a la selección mediante la intervención de su hijo Francisco Morales Pedraglio, «Paquito». Junto con Paquito estaban Roberto Ramírez Otárola (presidente de la delegación peruana durante México 1970) y Alfredo Carranza. Ellos se unieron a Augusto Moral, presidente de la comisión seleccionadora, y Lito Salinas, aún presidente de la CSF, y juntos fueron el rostro del Perú durante la campaña. Paquito fue designado por su padre primero como miembro de la comisión seleccionadora y luego como representante ad hoc del Perú durante el mundial. Aunque tenía una posición laboral en la Organización de Estados Americanos (OEA), solicitó licencia de sus actividades con la mediación de su padre. Ya en Argentina, a pesar de no tener cargo alguno en el gobierno peruano o en el fútbol profesional, Paquito acompañó a la selección como un funcionario más del mismo rango de Augusto Moral o Javier Escudero (Gotta, 2008). El primer partido para la clasificación se disputó el 20 de febrero de 1977 en Quito, ante la selección ecuatoriana y terminó en un empate 1-1, que fue percibido como un valioso logro. Luego de la anotación de Oblitas en el primer tiempo, la selección buscaba el triunfo; sin embargo, una acción agresiva de Julio Meléndez sobre el defensa Licardi hizo que el árbitro castigara al Perú con un penal en contra. Cuando todo el plantel estaba resignado al empate, Ramón Quiroga, el guardameta argentino nacionalizado peruano, atajó el disparo. Aunque Ecuador anotó, eventualmente, el episodio sirvió para que en el Perú se revalorara la figura de Quiroga como un comprometido futbolista de la selección. Recordemos que el discurso nacionalista aún era fuerte y la figura de jugadores extranjeros que militaban en la selección nacional todavía era discutida por un sector de la opinión pública. Por su parte, el general Otto Eléspuru, ministro de Educación, emitió un comunicado público en el cual felicitaba el desempeño de la selección: «En nombre del pueblo peruano y en el mío propio reciban sinceras y efusivas felicitaciones por el importante primer punto logrado» (La Crónica, 21 de febrero de 1977). Eléspuru replicó el gesto debido al empate frente a Chile, el 6 de marzo de 1977 en Santiago. Otros colegas 111
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