El otro partido

Interzonal se realizaba con déficit65. El dirigente también trato de poner en agenda otro tema urgente: la reorganización de la ANFP. «Todos los departamentos deben tener un representante de fútbol profesional», afirmó (La Crónica, 10 de abril de 1977). Tal representación ayudaría a visibilizar la falta de infraestructura deportiva en provincias, entre otros escollos que impedían mejoras en la competencia. Si hablar de la autonomía de la ANFP generó el desplazamiento de Allemant del comité seleccionador, proponer dar más votos a clubes provinciales selló su destino. Dos meses después de sus declaraciones, el gobierno promulgó el decreto supremo 008-77-ED para que el INRED interviniera la ANFP luego de acusarla de deficiencias administrativas en el uso de las subvenciones del Estado66. La ANFP no evidenciaba avances en la adecuación de los clubes al Estatuto del Deporte ni en el establecimiento de un cronograma fijo del Torneo Descentralizado. Este último punto era sensible para el Estado, pues EPAPRODE organizaba la plantilla de apuestas en función de tales fechas. De este modo, las postergaciones y las suspensiones generaban un problema de gestión en el Estado, al tener que dar reembolsos o reprogramar. El mensaje que se proyectaba era que mientras el Estado cumplía con su parte, la ANFP no tenía resultados. En su defensa, Allemant sostuvo que durante su gestión el superávit de la asociación subió de 800 000 a 5 millones de soles67. Luciano Cúneo respondió que este ahorro se debería a responsabilidades impagas y luego trató de matizar sus declaraciones al decir que no se habrían detectado irregularidades financieras, sino que la razón central de la intervención era que «nadie se ponía de acuerdo en las decisiones, convirtiéndose la ANFP en una anarquía» (La Crónica, 15 de junio de 1977). En la misma línea, el columnista José Olaya, en una nota de opinión titulada «Por el bien del fútbol», sostuvo que el desgobierno empeoraba la situación de los clubes: «(…) muchas instituciones profesionales tienen a sus jugadores impagos, equipos improvisando jugadores en puestos que no les corresponden por falta de titulares y sobre los clubes pende como una espada de Damocles la crisis financiera» (La Crónica, 15 de junio de 1977). Aunque Allemant interpuso un recurso de habeas corpus para mantenerse en el cargo, pues la intervención del Estado al INRED no se realizaba sobre la comprobación de un delito68, el decreto supremo entró en vigencia inmediatamente. Se convocó una Comisión Interventora liderada por Federico Uriarte e integrada por Luis Pérez Costa (secretario) 107

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