El otro partido

de clubes limeños—. De esta manera, Allemant buscó acercar a los clubes de provincia a la agenda limeña de unificación de ligas y profesionalización del fútbol, pero, a su vez, defendió la autonomía de la institución que reunía a los principales clubes provinciales. Unificar las ligas (profesional y amateur), después de todo, no tendría que implicar necesariamente la unificación de las instituciones (ANFP y FPF). A pesar de sus esfuerzos, la gestión de Allemant no tardó en ser cuestionada. Por un lado, Alejandro Heredia, el director técnico que propuso para la selección, no inspiraba confianza. Se decía que no podía tomar decisiones sobre el equipo por la intromisión del comité seleccionador liderado por Allemant61, quien fue acusado de dirigente inexperto en contraste con Moral62. Aprovechando la coyuntura, el INRED desplazó el liderazgo de Allemant y reincorporó a Moral y al comandante Gustavo Escudero (ex presidente de la FPF) a la comisión seleccionadora. Gracias a las gestiones de los dirigentes reincorporados se pudo repatriar a los jugadores Oblitas, Barbadillo y Muñante para los partidos eliminatorios. «Exitosa gestión de Augusto Moral», sentenciaba un titular de La Crónica, el 1˚ de febrero de 1977, recordando en la noticia la experiencia que distinguía al dirigente. Los resultados sostendrían el reconocimiento. También en febrero de ese año el Perú jugó un partido amistoso con Hungría, a quien ganó 3-2. El conocido director técnico húngaro y ex DT del seleccionado nacional Lajos Baroti auguró que el Perú clasificaría al Mundial de Argentina 7863. Mientras los «caballeros» prosperaban con la selección, la ANFP perdía protagonismo en las gestiones ante el INRED para salvar la situación económica de los clubes. Luciano Cúneo, como director del organismo estatal, emprendió una campaña ante el Ministerio de Economía y Finanzas para que se desgravaran los ingresos provenientes de La Polla del Fútbol, una de las principales apuestas creadas por EPAPRODE para generar ingresos por hasta 150 millones de soles, que servirían para salvar al fútbol profesional. De este modo, el dirigente parecía cumplir mejor que Allemant el rol de representar los intereses de los clubes64. Allemant trató de mantenerse en el debate público, para lo cual dio cifras sobre los gastos de los clubes y recalcó la necesidad de cubrirlos con apoyo público. Se trataba de aproximadamente 22 millones de soles anuales únicamente en traslado y viáticos de los equipos, monto que podría ser cubierto con un 4% del presupuesto anual de EPAPRODE. La demanda de ayuda era urgente ya que, hasta abril de 1977, el Torneo 106

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