El libro entre los hijos de Atahualpa : la experiencia de la Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca
98 porcionado de primera mano su amigo personal don Cristóbal Colón. En esa historia, Bernáldez decía de nuestra gente: «Y como ellos son gente bestial (...) no saben qué es tierra firme, ni tienen letras ni memorias antiguas, ni se deleitan en otra cosa que no sea en comer o en mujeres». Si dijéramos que esto es historia muy pasada, podría- mos tomar en cuenta lo que decía el influyente escritor y naturalista francés Georges-Louis Leclerc, conde de Buffon, a mediados de 1700, sobre los indígenas ame- ricanos: lejos de usar como amo su territorio, como si fuese su dominio, no tenía ningún imperio sobre él;… no habiendo sometido a los animales, ni a los ele- mentos; no habiendo ni dominado los mares, ni dirigido los ríos, ni trabajado la tierra, en sí mismo no era sino un animal de primer rango y no existía para la naturaleza más que como un ser sin impor- tancia, una especie de autómata impotente, inca- paz de reformarla o secundarla.... sus artes eran tan nuevas como su sociedad; su talento imper- fecto; sus ideas aún no desarrolladas; sus órganos toscos y bárbara su lengua. Si quisiéramos un ejemplo más cercano aún, podría- mos citar el Código Penal de 1924, en cuyas disposi- ciones se distinguían tres grupos de peruanos: «los ci-
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