El libro entre los hijos de Atahualpa : la experiencia de la Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca
94 El campesino guarda silencio, se queda mirando al foráneo, lo saluda y, finalmente, acepta la apuesta. El funcionario saca una laptop de su maletín, se co- necta con internet inalámbrico, enfoca el lugar con saté- lites de Google, vectoriza los puntos y dice: —74 ovejas. El pastor se queda asombrado porque, en efecto, esa es la cantidad exacta. —Soy una persona de palabra— le dice—: coja una oveja. El hombre toma un animal y comienza a irse. — ¡Espere!— grita el pastor—: deme la oportunidad de recuperarme. Le apuesto el doble contra nada a que yo soy capaz de adivinar su ocupación exacta. El hombre aceptó rápidamente. —Usted es un funcionario experto en desarrollo rural. — ¡Increíble! —dice el funcionario sin soltar al animal que tiene sujeto—, ¡esa es exactamente mi profesión!… pero, dime, ¿cómo has llegado a esa conclusión? El pastor le dice: —Muy fácil. Primero, porque usted ha llegado sin que yo lo invite; segundo, porque usted me ha propuesto un trato relacionado con ganancias; tercero, porque us-
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx