El libro entre los hijos de Atahualpa : la experiencia de la Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca

85 Las razones que nos empalman son, seguramente, las semillas fundamentales del territorio. Hay una realidad interior que nos define. Y lo invisible no significa que sea intangible. Por eso, la búsqueda y restitución de los vínculos es insustituible; reconocer y distinguir el tué- tano de los pueblos podría despertarnos los intramuros; y reacoplar los huesos del terruño es vital para empezar a andar. Si no camino mi ambiente, ¿cómo sería capaz de co- nocerme si no sé de qué estoy hecho, qué me hace real y qué me impide ser posible? Vivenciar la tierra define la dinamicidad de nuestros sentidos; hurgar en nuestra realidad aclara la composición de nuestras iniciativas. No se trata de un concepto gaseoso, de matrices lógicas ni estadísticas referenciales. En el caso del Perú, casi una tercera parte del país son niños de 0 a 17 años. La FAO ha identificado en los últimos años a dos millones y medio de personas en situación de hambre, cien mil más de las que se regis- traron en los años anteriores. El Instituto Nacional de Estadística (INEI) informó hace poco que más del 50% de los niños menores de 3 años en el área rural padece de anemia; en el área urbana la cifra asciende al 40%. El informe señala que la anemia afectó a niñas y niños cuyas madres no tenían nivel de educación o solo con- taban con estudios de primaria.

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