El libro entre los hijos de Atahualpa : la experiencia de la Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca
80 pendencia, las cuotas políticas, el clientelismo, las obli- gaciones mercantiles, la lógica de los beneficios, etcétera. O porque equivocadamente se asume que quien lee es superior a quien no lee. Así que leer puede ser muy cool , o muy esnob. El esnobismo, como se sabe, es la tendencia a imitar lo que se considera superior y elitista, despreciando simultáneamente a quienes se considera inferiores y subalternos. La palabra, al parecer, vendría del latín sine nobilitate , es decir, sin nobleza: s nob era la abreviatura que antiguamente la burguesía inglesa colocaba junto a los nombres de quienes consideraba ordinarios en las listas de los vecinos. Desde la figuración del libro como un fetiche, exis- te el riesgo de la pedantería libresca, de espabilar una engreída insensatez, una ralea de exhibicionismo lector. La biblioteca no tiene que ser una pasarela. La lectura crítica, en tanto un acto de insubordinación, es incom- patible con el arrodillamiento. La biblioteca es la prueba humilde, proletaria y tangible de lo infinito: cuanto más se lee, más se comprueba lo mucho que falta leer. En su autobiografía, hace ya unos cien años, el poeta Antonio Machado advertía los peligros de la mirada ur- bana transferida sin consideraciones hacia el área rural: Me repugna la política donde veo el encanalla- miento del campo por el influjo de la ciudad. El
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