El libro entre los hijos de Atahualpa : la experiencia de la Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca

19 Los bibliotecarios y bibliotecarias son comuneros y comuneras elegidos en Asamblea Comunitaria: la bi- blioteca rural funciona en sus propias casas y el servicio es gratuito y a domicilio. Esto significa que no conta- mos con locales ni con estantería. Cada biblioteca inicia su trabajo con un pequeño lote de libros que son canjeados con los de las comuni- dades vecinas; el sistema funciona sobre la base del canje o trueque, del mismo modo como se intercambian las semillas y los productos de los campos de la altura con aquellos de los temples y viceversa. La gran mayoría de los miembros coordinadores de la Red son comuneros que, como la mayoría de la pobla- ción campesina del área, no han terminado sus estudios primarios. Son las mismas bibliotecas, entonces, las que han pasado a convertirse en nuestras propias universida- des, además del enorme bagaje de conocimientos que ya se posee por el desafío que significa sobrevivir, pertene- cer a esta cultura y hacer producir la tierra. Son alrededor de quinientas comunidades las que forman parte de esta Red, repartidas en las trece provin- cias del departamento, y casi todas están ubicadas en los caseríos, las unidades poblacionales básicas del campo, la mayoría de los cuales carecen de electricidad, agua potable o desagüe. A estas comunidades llegamos ca- minando, no solo porque en muy pocas de ellas hay ca-

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