El libro entre los hijos de Atahualpa : la experiencia de la Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca

136 El cruento desencuentro Vengo de Cajamarca, en la sierra norte de Perú, el lu- gar en el que «empezó la agonía» —como decía Pablo Neruda en su Canto general —. El 16 de noviembre de 2016 se cumplieron casi cinco centurias de ese cruento desencuentro, el día que se inició la invasión (la llama- da conquista) y este choque de culturas entre incas y españoles. Ese fatídico atardecer se instituyó el rol aniquilador de la palabra escrita. En lo sucesivo, no era que el poder estaba escrito: lo que estaba escrito era poder. Todos los cronistas que relatan ese momento coinci- den en la figura central del cura Valverde entregando el libro al Inca Atahualpa. El cronista Francisco de Xerez describe a Valverde acercándose con una cruz en una mano y la Biblia en la otra y, a través de un intérpre- te, diciendo a Atahualpa: «Yo soy sacerdote de dios, y enseño a los cristianos… y asimismo vengo a enseñar a ustedes. Lo que yo enseño es lo que Dios nos habló, que está en este libro». Francisco López de Gómara, otro cronista español, cuenta que Atahualpa respondió: … muy enojado, que no quería tributar siendo li- bre... Y en cuanto a la religión, dijo que la suya era

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