El libro entre los hijos de Atahualpa : la experiencia de la Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca

108 cordarán. Repetirán, pero no vivirán. Se enterarán de muchas cosas, pero no conocerán ninguna». Las razones del rey Thamuz no tendrían que ser una sentencia universal, una condena irreparable. Sí pode- mos encontrar maneras para que la escritura sea amable con la diversidad cultural y su relación con el entorno; sí es posible evitar que la escritura colonice los territorios libres de la memoria y de la palabra auténtica. Al fin y al cabo, las comunidades latinoamericanas tienen más de quinientos años doblegando a los verbos de la lengua inserta para que digan lo que la tierra quiere decir a través de ellos. Es posible escribir como se habla y no necesariamente hablar como se escribe. Solo una tecnocracia de la lengua podría impedir la amplitud de los significados o los colores de las diccio- nes. Las territorialidades no tendrían que estar asociadas automáticamente a la conflictividad, si se comprende la permeabilidad enriquecedora de las identidades. La aparente «inconsciencia del ser» puede resultar, en este caso, la forma más elevada de consciencia, la me- dida que no requiere un raciocinio descriptor artificial para sustentar el ser-saber. De modo que una lectura fecundada por el propio entorno puede consolidar las formas de organización y las respuestas económicas de las correspondientes comunidades.

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