El libro de las maravillas - Cuentos de Tanglewood

presa. Según les contaron, el vellocino de oro estaba vigilado por un terrible dragón, que de- voraba de un solo bocado a todo aquel que se aventurara a acercarse. -Encontraréis otros obstáculos en vuestro ca- mino -continuaron los dos jóvenes -. Pero ¿acaso ese no os parece suficiente? Va- leroso Jasón, regresa antes de que sea dema- siado tarde. Sentiríamos un profundo dolor si tú y tus cuarenta y nueve bravos compañeros fuerais engullidos en cincuenta bocados por ese abominable dragón. -Mis jóvenes amigos -respondió nuestro héroe sin perder la calma-. No es de extrañar que penséis que es un monstruo tan terrible. Desde vuestra más tierna infancia os han in- culcado un profundo temor a él, por lo que es natural que sintáis el mismo espanto al oír su nombre que los niños ante los fantasmas y los duendes. Sin embargo, en mi opinión, el dra- gón no es más que una gran serpiente, y creo que tengo más posibilidades de cortarle la ca-

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