El libro de las maravillas - Cuentos de Tanglewood

pues habían decidido dejarlo para el final, a fin de que no faltaran en él los últimos avances de la arquitectura y resultara amplio, hermoso y lleno de majestad. Así pues, al concluir todas las demás obras, decidieron acostarse muy temprano, para levantarse al alba y tener tiempo de colocar los cimientos del palacio antes de que anocheciera. Pero cuando Cadmo llegó al lugar donde debían construirlo acompañado de sus cinco poderosos ayudan- tes, ¿qué creéis que contemplaron sus ojos? Pues el más maravilloso palacio que jamás se haya visto en el mundo. Era de mármol y otras piedras de gran belleza, y sus torres se eleva- ban hasta desaparecer en las nubes. Tenía un hermoso pórtico a lo largo de la fachada, unas columnas delicadamente talladas y todo cuan- to convenía a la residencia de un poderoso rey. Había crecido con la misma rapidez que el ejército de los dientes del dragón, pero lo más asombroso era que nadie había plantado la se-

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