El libro de las maravillas - Cuentos de Tanglewood
corriente de aire frío que agitó los rizos que caían sobre sus mejillas. Separando la abundante maleza que escondía la cavidad, inclinó su cuerpo y habló con gran respeto, como si se dirigiera a algún personaje invisible que habitara en el interior de la mon- taña: -Oráculo sagrado de Delfos -dijo-, ¿qué debo hacer ahora para encontrar a mi hermana? Un profundo silencio siguió a sus palabras, pero pronto no tardó en oírse una especie de extraño suspiro y que brotaba de las profundi- dades de la tierra. Habéis de saber que este lugar estaba considerado como una fuente de verdad. Y solía responder a los que allí acudían con unas palabras perfectamente audibles, aunque tan misteriosas que habría sido prefe- rible que no salieran del interior de la monta- ña. Pero Cadmo fue mucho más afortunado que la mayoría de los que se acercaban a Del- fos para hallar la verdad. Poco a poco, el asombroso sonido empezó a cobrar significa-
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx