El libro de las maravillas - Cuentos de Tanglewood

amado hijo, de quien tan orgulloso se sentía, había sido devorado por el Minotauro. Y no pudo soportar la idea de seguir viviendo, de modo que, arrojando en primer lugar la coro- na y el cetro (que ahora no eran más que unos cachivaches inútiles para él), se arrojó de ca- beza al mar, donde el pobre desgraciado se ahogó entre las olas que rompían al pie del acantilado. Y esta noticia fue recibida con enorme pesar por el príncipe Teseo, quien, al desembarcar, se vio obligado a convertirse en el rey de todo aquel país. Un cambio así de brusco en el des- tino de un joven de su edad era más que sufi- ciente para que se sintiera abrumado. Pero él hizo traer a su querida madre a Atenas y, si- guiendo sus consejos en los asuntos de Esta- do, llegó a ser un excelente rey, sumamente amado por sus súbditos. LOS PIGMEOS Hace mucho tiempo, cuando el mundo todavía

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