El libro de las maravillas - Cuentos de Tanglewood
barquéis antes del amanecer. Si el día os sor- prende todavía aquí, mi padre querrá vengar al Minotauro. Para abreviar mi historia, os diré que desper- taron a los pobres prisioneros y, como si de un feliz sueño se tratara, les contaron lo que Teseo acababa de hacer, apremiándoles para zarpar rumbo a Atenas antes de que saliera el sol. Precipitándose hacia la nave, todos empe- zaron a embarcar excepto el príncipe, que se quedó rezagado unos instantes mientras es- trechaba una de las manos de Ariadna. -Querida doncella -le susurró- tú también ven- drás con nosotros. Eres demasiado dulce y amable para tener un padre de corazón tan duro como el rey Minos. Debes importarle tan poco como a una roca de granito una de esas pequeñas flores que crecen en sus grietas. En cambio, mi padre, el rey Egeo, y mi amada madre, Etra, así como todos los padres y las madres de Atenas, te amarán y honrarán como a su benefactora. Ven con nosotros,
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