El libro de las maravillas - Cuentos de Tanglewood

dente sería, por tanto, hacerse con el mejor y más rápido caballo que pudiera encontrarse. Y no había otro en el mundo que fuera ni la mitad de rápido que Pegaso, el caballo maravi- lloso que tenía alas y patas y se movía en el aire con más facilidad que en tierra. Cierto que muchísima gente negaba la existencia de se- mejante caballo con alas y decía que solo era cosa de cuentos y puro disparate. Mas, por maravilloso que pareciese, Belerofonte creía que Pegaso era un caballo auténtico y espera- ba tener la fortuna de encontrarlo. Una vez montado sobre sus lomos, estaría en condiciones de luchar ventajosamente con la Quimera. Y este era el motivo de haber viajado de Licia a Grecia llevando en la mano la brida hermosa- mente adornada. Era una brida encantada. Si lograba poner el bocado de oro en la boca de Pegaso, el caballo alado se mostraría sumiso, reconocería por amo a Belerofonte y volaría a donde este lo guiara.

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx