El libro de las maravillas - Cuentos de Tanglewood

ron para tomar aliento-, ahora que ya sabéis mi nombre, ¿me diréis cómo puedo llegar al jardín de las Hespérides? -¡Ah! ¿Te vas tan pronto? -exclamaron-. Tú, que has hecho tantas maravillas y que has lle- vado una vida tan trabajosa, ¿no puedes per- mitirte un descanso a la orilla de este manso río? Hércules movió la cabeza. -Tengo que irme ahora mismo -dijo. -Entonces te indicaremos el camino lo mejor que podamos -replicaron las jóvenes-. Tienes que ir a la orilla del mar, encontrar al Viejo y obligarle a decirte dónde se encuentran las manzanas de oro. -¡El Viejo! -repitió Hércules riéndose de ese nombre-. ¿Y quién es el Viejo? -¿Quién ha de ser? ¡El Viejo del Mar! -contestó una de las muchachas-. Tiene cincuenta hijas y hay quien dice que son

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